/A ROQUE DALTON LO MATÓ LA ESTUPIDEZ
Fotografía: Cortesía.

A ROQUE DALTON LO MATÓ LA ESTUPIDEZ

«Mis venas no terminan en mí, sino en la sangre unánime de los que luchan por la vida, el amor, las cosas, el paisaje y el pan, la poesía de todos».

Roque Dalton

Roque Dalton nació en San Salvador el 14 de mayo de 1935 y fue asesinado el 10 de mayo de 1975. Tenía entonces 40 años de edad. Realizó estudios en Chile y México. Fue en dos ocasiones Premio Centroamericano de Poesía y obtuvo el Premio Casa de las Américas. Fue un comunista comprometido con la causa de la clase obrera. Estuvo preso en la cárcel de El Salvador y en el exilio. Él contaba que estando preso un temblor hizo que cayera el muro que estaba tras de él y salió huyendo. Sus poemas y escritos abarcan la historia y la vida salvadoreña como la rebelión de Anastasio Aquino, los acontecimientos de 1932, la lucha del padre Matías Delgado o la dura vida del pueblo salvadoreño. Incursionó en la historia del país con  una Monografía de El Salvador y recogió un importante testimonio, que pese a su forma anecdótica es indispensable para aquellos que quieren analizar los acontecimientos de la insurrección fallida dirigida por Farabundo Martí, los orígenes del movimiento obrero salvadoreño y las masacres de campesinos ordenadas por Maximiliano Hernández, nos referimos a Miguel Mármol: Los sucesos de 1932 en El Salvador.

Como militante del partido comunista, Roque Dalton vivió su exilio en Praga y la Habana. Fue un defensor de la lucha armada,  e ingresó a la guerrilla salvadoreña, en el ERP, al regreso de su exilio en diciembre de 1973.

El Partido Comunista Salvadoreño tenía ya varias décadas de asumir posiciones traidoras y oportunistas contrarias a los intereses de la clase obrera. Durante la guerra de 1969, por ejemplo, lejos de mantener una posición de clase se plegó en apoyo a la oligarquía salvadoreña en contra de la hondureña. Creían los líderes comunistas, que la única vía para transformar la sociedad era a través de la vía electoral. Esto generaba repulsión entre muchos jóvenes y obreros que querían luchar contra los gobiernos militares y por el socialismo.

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A inicios de los setenta se formaron en El Salvador una serie de movimientos con claras inclinaciones a la lucha armada. De las Juventudes Comunistas, parte del partido Demócrata Cristiano y del movimiento estudiantil se forma en 1972 el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), que mantenía una clara inclinación en favor de la lucha armada despreciando la lucha de masas. En ese contexto de «radicalización», la dirigencia y la base de los movimientos guerrilleros consolidan su desprecio y desconfianza por los intelectuales, a quienes consideraban un reducto pequeño burgués que hacía la revolución desde cafés y escritorios.

En el análisis crítico del ERP sobre la muerte de Dalton, se publicó un escrito de Manlio Tirado en donde expresa: «La ejecución del Dalton fue un error político ideológico, ningún pequeñoburgues aventurero merece ser muerto por el simple echo de serlo».

En el texto La guerrilla salvadoreña y el asesinato de Roque Dalton escrito por Ricardo Ayala y publicado en marxist.com, manifiesta a propósito de la división interna del ERP:

La muerte de Dalton está íntimamente ligada a una lucha en el seno del ERP. Por un lado estaba el ala militarista que hacia mayor énfasis en la lucha armada anteponiendo lo demás a esto y estaban quienes planteaban una mayor vinculación con las luchas de masas. Se desarrolló un debate ideológico sobre cuál era la estrategia y la táctica a seguir, en las que fueron ganando terreno la posiciones contrarias al militarismo, posición defendida por la mayoría en la dirección. Los sectores con mayor nivel político y mayores vinculaciones con las organizaciones de masas fueron posicionándose en contra de la mayoría de la dirección.  Conforme el debate avanzaba y perdían terreno antepusieron medidas militares contra sus adversarios como llamar a cuadros a campañas militares eternas para que no pudieran participar en los debates políticos de la organización, cercar el debate en la dirección y después que fueron derrotados tomar medidas de echo señalando que la insurrección ya estaba cerca y que había que tomar medidas, si un militante aceptaba o se negaba a participar en una acción armada era medido en su decisión o vacilación como militante de la organización. Otro método clásico que utilizaron los militaristas fueron las clásicas intrigas pequeñoburguesas a través de chambres pura tratar de desprestigiar a sus adversarios.

En el escrito, La Crisis política en el Salvador de Manlio Tirado, señala cómo la consigna de la dirección del ERP estaba encaminada a intensificar la «campaña contra el “revisionismo interno” identificado esa desviación con las posiciones políticas que buscan el acercamiento a las masas y la combinación de todas las formas de lucha útiles al proceso revolucionario».

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Dice Tirado: Incapaces de reconocer su derrota ideológico-política, cegados por la desesperación del inalcanzable triunfo de sus posiciones por medio de un proceso correcto de lucha ideológica, y trasladando la imagen de su propia situación al resto de la organización,  fueron creyendo que ‘tenía’ que existir en los otros sectores de la organización, un núcleo o cabeza pensante que sea la fuente de concepción que se les opone y la solución era ‘neutralizar’ esa cabeza para que el resto de la organización, a la que consideran incapaz, no consciente y ‘manejada’ por el seguidismo se sienta débil y sea permeable a sus imposiciones.

Ese papel de «cabeza pensante» se lo adjudicaron al poeta Roque Dalton.

El 13 de abril es capturado Armando Arteaga conocido como Pancho y juzgado de rebeldía militar por el «consejo de guerra» de la dirigencia del ERP. A Roque Dalton, conocido en la organización como Julio Delfos Marín, se le acusó de haberlo incitado y también es capturado. Lo acusan de revisionista de derecha y de ser agente infiltrado de la CIA, justificando este argumento con su huida de la cárcel de Cojutepeque en 1964.

En una entrevista realizada por el diario Excélsior a un año de la firma de los acuerdos de paz, en Mayo de 1993, Joaquin Villalobos reconoce como el más grande error de su vida el asesinato de Roque Dalton y reconoce que de estar vivo podría haber jugado un papel indispensable en la lucha de la izquierda salvadoreña.

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Dice Ricardo Ayala: Dalton fue asesinado por la propia guerrilla y el ERP todavía tuvo el cinismo de declararlo abiertamente. Como resultado de querer resolver los problemas políticos con medidas burocratico-militares y culminando con el aniquilamiento de sus adversarios políticos, el ERP perdió a la mayoría de la organización, facilitó los ataques del Estado quienes les asestaron inmediatamente después duros golpes y quedaron desprestigiados y aislados tanto en el movimiento revolucionario salvadoreño como a nivel internacional.

Según Villalobos la decisión de asesinar a Roque Dalton fue tomada por «Alejandro Rivas Mira, Jorge Meléndez, Vladimir Rogel, Alberto Sandoval (Lito) y otro compañero de seudónimo Mateo y yo [Villalobos]». Sin que hubiera un juicio real y reconociendo que lo que estaba de fondo eran problemas políticos.

Jorge Meléndez, uno de los señalados por Villalobos, trabajó en la Dirección General de la Protección Civil del gobierno de Mauricio Funes.  Joaquín Villalobos fue luego asesor en temas de movimiento social para varios gobiernos de derecha en Latino América, como el gobierno de Uribe en Colombia.

A Roque Dalton, asesinado por la estupidez imperdonable de sus compañeros de armas, no se le ha hecho justicia.

Óscar Estrada (Honduras, 1974). Es guionista, novelista y abogado. Productor de radio novelas y documentales sociales. En 2008 dirigió el largometraje «El Porvenir». Ha publicado los libros «Honduras, crónicas de un pueblo golpeado» (2013), la novela «Invisibles» (2012) y más recientemente su colección de cuentos «El Dios de Víctor y otras herejías» (2015). Fundador de la revista «Lastiri». Actualmente dirige la editorial con sede en Washington D.C. Casasola LLC.