¿Dónde está el dinero?

Por Gilberto Ríos Munguía (•) La campaña comenzada por sectores de la llamada “sociedad civil” que tiene apoyo directo de USAID y otras agencia de la cooperación internacional, tiene sin duda un gran apoyo popular. Los primeros tienen como línea presupuestaria la vigilancia, denuncia y seguimiento de importantes actos de corrupción en Honduras, ya que los países del norte identifican este flagelo como uno de los principales factores generadores de migración. Desde luego los pueblos...
Redacciónagosto 14, 2020

Por Gilberto Ríos Munguía (•)

La campaña comenzada por sectores de la llamada “sociedad civil” que tiene apoyo directo de USAID y otras agencia de la cooperación internacional, tiene sin duda un gran apoyo popular. Los primeros tienen como línea presupuestaria la vigilancia, denuncia y seguimiento de importantes actos de corrupción en Honduras, ya que los países del norte identifican este flagelo como uno de los principales factores generadores de migración. Desde luego los pueblos también migran al no tener acceso a oportunidades de empleo, salud, educación y seguridad pública entre otras.

Lo que comenzó con un mural sobre la calle del puente a desnivel del Bulevar Suyapa, frente al polideportivo de la UNAH, ahora tiene una réplica en decenas de calles de distintas ciudades de Honduras, millones de réplicas en las redes sociales y poco a poco también está reconquistando algunas paredes que habían enmudecido desde hace un tiempo. Según la conciencia de los autores, el mensaje varía de “¿Dónde está el dinero? El pueblo lo exige”, pasando por “Devuelvan los robado”, hasta “Cachurecos ladrones devuelvan el dinero”:

El inicio de esta campaña hace recordar el intento de primavera centroamericana que comenzó con la caída del corrupto gobierno del Presidente Otto Pérez Molina en Guatemala, luego de una fuerte campaña que logró una movilización popular sin precedentes en la hermana República; continuó en Honduras con la movilización de los “Indignados contra la Corrupción”, en la que el pueblo gritaba a todo pulmón “¡Fuera JOH!”, demandando la salida inmediata de Juan O. Hernández del poder y que terminó con la instalación de la efímera Misión Internacional Contra la Corrupción y la impunidad MACCIH, ahora desaparecida y en pleno proceso de blanqueamiento de los pocos casos que logró colocar en la opinión pública en los juzgados del país.

El Nuevo Código Penal ya ha demostrado los verdaderos motivos con los que fue aprobado por la mayoría conservadora del Congreso Nacional; el pueblo ha sido testigo de sobreseimientos definitivos para los involucrados /as en el famoso caso Pandora, que implicó a 22 diputados /as en el saqueo de más de 300 millones de Lempiras de la Secretaría de Agricultura y Ganadería SAG, dinero que fue usado para pagar las campañas políticas de los partidos tradicionales -o el bipartidismo de Liberales y Nacionalistas- por igual. Hoy también salió en libertad otro personaje ligado al saqueo de los 7,200 millones de lempiras del Seguro Social, es decir, la impunidad es galopante.

La estructura de la justicia en Honduras está estrechamente ligada a los intereses oligárquicos; fui hace muchos años fotógrafo de un medio de comunicación impresa del país, recuerdo como entre periodistas hablaban de los magistrados /as de la Corte Suprema de Justicia; con nombre y apellido identificaban a cada uno con un sector de la oligarquía del país. “ella es la pieza de tal grupo bancario”, “él pertenece a los agroindustriales”, “aquel le lleva los casos a estos grandes empresarios de este o aquel rubro”, etc. Lo mismo se sabe que de los 15 magistrados /as, 7 pertenecen al Partido Liberal y 8 al Partido Nacional.

La necesidad de crear nuevas formas de organización, movilización y protesta tomando en cuenta la existencia del CORONAVIRUS es cada vez más latente. Hace algunas semanas atrás, dirigentes sociales han venido convocando a plantones, caravanas de vehículos y ahora a pintar las calles; la orden del día es mantener el distanciamiento físico (no social, ni político), portar siempre la mascarilla, usar con frecuencia el lavado de manos o, en su defecto, el gel anti bacterial y hacer un cuidadoso protocolo de ingreso al hogar luego de haber estado expuesto en la calle.

La corrupción como fenómeno de acumulación capitalista en un factor que en Honduras -según cifras de Foro Social de la Deuda Externa y Desarrollo de Honduras FOSDEH- hace perder al año alrededor de 75,000 millones de lempiras, aproximadamente 3,000 millones de dólares, lo que representa una cifra significativa para una economía como la nuestra. Pero más allá de este fenómeno otras formas de acumulación no entran en la campaña de los organismos de cooperación del norte, como el narcotráfico o la explotación laboral, con las que no parecen incomodarse demasiado.

(•)Dirigente del Partido Libertad y Refundación.

 

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