Una mirada en la vida de la primera novelista hondureña, Lucila Gamero

Antes de la reforma Liberal impulsada por Soto y Ramón Rosa en 1876, nace la primera novelista de Honduras, Lucila Gamero de Medina cuando Danlí todavía no era un municipio y Comayagua era la capital. Lucila Gamero deja obras literarias hondureñas de gran valor y se ha convertido en una figura de gran importancia para el país. Se ha percibido una influencia de autores de gran nombre cuyas novelas como Blanca Olmedo han llegado a...
Redaccion 2junio 18, 2020

Antes de la reforma Liberal impulsada por Soto y Ramón Rosa en 1876, nace la primera novelista de Honduras, Lucila Gamero de Medina cuando Danlí todavía no era un municipio y Comayagua era la capital. Lucila Gamero deja obras literarias hondureñas de gran valor y se ha convertido en una figura de gran importancia para el país.

Se ha percibido una influencia de autores de gran nombre cuyas novelas como Blanca Olmedo han llegado a ser comparadas con Jane Eyre” y “Orgullo y Prejuicio”, siguiendo la corriente del romanticismo y la tragedia.

En una temprana edad que su llamado fue escribir y fue conocida como una figura literaria que contaba con el reconocimiento de varios intelectuales, entre ellos el escritor Froylan Turcios.

“Desde muy joven, incluso casi al mismo tiempo que escribía su narración, supo que para escribir buenas novelas necesitaba sostener admirablemente los carácteres (de los personajes) y dar naturalidad a los pasajes”, escribe Juan Ramón Martínez en el libro de “Lucila Gamero de Medina: Una mujer ante el espejo”.

Aunque no pertenecía a las clases sociales más prestigiosas, Gamero fue privilegiada. Es por eso que en sus obras no busca cambiar el orden social si no que se basa más en criticar “a los que se hacen llamar burgueses y sus pretensiones de trastocar el orden social, las jerarquías establecidas y el lugar y actividad de cada quién”.

Dentro de sus obras sobresale la familia como eje central de toda sociedad, la conflictividad de las relaciones y sobre todo predomina los personajes femeninos.

Gamero no muere en el anonimato, años posteriores se retoman las lecturas de su obra pero a diferencia de su padre y su hermano, profesionales de Medicina y Derecho, no era tan popular.”Por su personalidad era dominante y atrayente, pero también distante, lo que dificultaba un acercamiento profundo”, dice Gonzáles.

Su muerte no impacta la sociedad hondureña en aquella época. Como era de costumbre, se le dedica una gacetillas y escriben elogios sobre ella. Hay otros que desde un inicio no se guardaron sus palabras y la evocan como una figura literaria con sensibilidad artística.

“Lucila es la mujer de más talento que posee Honduras, y este es su mejor elogio, tratándose de un país en donde no hay mujeres tontas. Si persevera y trabaja como hasta ahora, su nombre figurará ventejosamente en la literatura centroamericana”, expresó Turcios.

 

 

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