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2019

Por Óscar Esquivel

Un nuevo año ha dado inicio, dejando atrás las fiestas de navidad y de fin de año en las que la población ha mostrado su espíritu alegre, de solidaridad y unión familiar. Deseamos que estos valores sean permanentes en el transcurso del presente año y que los afanes del día a día no nos absorban, haciéndonos olvidar la unión familiar y el compartir con las buenas amistades. Esperamos que el cambio de año sirva para renovar energías y esperanzas para asumir con optimismo los retos que se presenten.

Los problemas del 2018, que siguen estando presentes, pueden ser paliados o disminuidos con un cambio de conducta y de actitud: dejando de consumir lo que no necesitamos podemos contribuir a la salud, educación, alimentación. Ante la falta de empleo, podemos buscar actividades de emprendimiento que nos generen recursos económicos para el sostén familiar. Al abandonar hábitos que nos disminuyen como seres humanos, aportamos hacia la construcción de una mejor sociedad. Como bien lo dijo uno de los hombres más ilustres de nuestra Honduras, Froylán Turcios: “…Huiré del alcohol y del juego, y de todo cuanto pueda disminuir mi personalidad, para merecer el honor de figurar entre sus hijos mejores..”.

Hay muchas acciones que podemos ejecutar a título personal que contribuirán a un mejor vivir, como también las hay aquellas que van encaminadas hacia una óptima administración de los bienes y servicios públicos. La denuncia y la censura hacia el robo o despilfarro de recursos públicos deben ser una constante, hábitos en el presente año. La participación activa del ciudadano de a pie en la política debe convertirse en una costumbre, ya sea participando en partidos políticos, patronatos, juntas de agua u otros grupos encaminados a mejorar las condiciones de sus comunidades. Hay que dejar a un lado la indiferencia hacia lo público. Ya no se puede permitir que incapaces, corruptos e irresponsables sigan en la administración pública. El líder mundial de la iglesia católica, Papa Francisco, hizo un llamado al respecto: “Tomar en serio la política en sus diversos niveles ―local, regional, nacional y mundial― es afirmar el deber de cada persona, de toda persona, de conocer cuál es el contenido y el valor de la opción
que se le presenta y según la cual se busca realizar colectivamente el bien de la ciudad, de la nación, de la humanidad”.

Como individuos tenemos la responsabilidad de salir de este agujero en el que hoy nos encontramos. Tenemos que dejar de creer que serán otros países, como los Estados Unidos de Norteamérica, los que vendrán a solventar nuestros problemas. Es necesario dejar de creer que organismos como la Organización de Estados Americanos vendrán a solventar nuestros problemas políticos, los que podemos identificar fácilmente sin ayuda de los de afuera al igual que sus soluciones.

Aceptamos la mano solidaria, la mano amiga, pero no aquella que violenta nuestra soberanía y saquea nuestros recursos a través de sus empresas transnacionales. Deseamos que este cambio de año sirva para renovar valores colectivos y patrios como apuntaba Turcios, en la “Oración del hondureño”: “…Y no olvidaré jamás que mi primer deber será, en todo tiempo, defender con valor su soberanía, su integridad territorial, su dignidad de nación independiente; prefiriendo morir mil veces antes que ver profanado su suelo, roto su escudo, vencido su brillante pabellón…” Esperamos que este 2019 sea el inicio de la transformación radical de la realidad hondureña, teniendo presente que no vendrá de ninguna fuerza extraña, sino del esfuerzo y conocimiento de cada hondureña y hondureño.

Las opiniones vertidas en esta columna son responsabilidad única del columnista. El pulso comparte esta opinión para enriquecer el debate nacional sobre temas de importancia para la patria.